sábado, 6 de febrero de 2010

FELIZ CUMPLEAÑOS MONUMENTAL PLAZA MÉXICO


En plan “PURISTA”, debería repudiar el bochornoso espectáculo del que fuimos testigos.
Pero en plan “CONCILIATORIO” debo aceptar que partiendo de los principios del Dr. Herrerías, esto es un negocio en el que la gente se divierte y mientras él saca el mejor provecho de las entradas: la fiesta brava puede convertirse en una verdadera “PACHANGA”.
 Así quedó demostrado este 5 de Febrero en la celebración del 64 aniversario de la inauguración de la Plaza de Toros México.
No cabe duda que los coletas ultramarinos aprovechan esta época del año para forrar sus cuentas bancarias a costa de la ignorancia y la estupidez de un público cada vez menos enterado y cada vez más proclive al engaño.
Sin abundar en la crónica del espectáculo deprimente ofrecido por un insaciable empresario de pocos escrúpulos y dudosa reputación habré de añadir:
Rafael Ortega se ve poco placeado y hasta limitado de facultades.
Lo demostró cuando colocó los palitroques en forma por demás apresurada y con poca fortuna y cuando finalmente le salió un toro bravo al que no supo entender y que le descubrió denotando falta de sitio y que finalmente le empitonó causándole una cornada aparatosa que le mandó al “hule”.
Lo más preocupante es los escases de bravura en el ganado mexicano.
Pero aún más lo que preocupa es la falta de ¡casta!
Que pobre desempeño de los Encinos, y de los Ébanos y ¿qué me dicen de los de Bernaldo de Quiróz hace ocho días?
Pero el público sigue conformándose con el “Péndulo”, el cambio de manos de la “DOSANTINA” al Natural…
Me pregunto ahora: ¿Cuántas corridas no habré presenciado así?
Y ¿cuánto dinero no habré gastado en ver toros que solo embestían para defenderse como puro instinto de conservación y no de un carácter antropológico, mítico que los conocedores llaman bravura?
¿Qué… Heriberto Murrieta cumplió 25 años de cronista taurino?
¡Ya puede cumplir 25 más que nunca aprenderá a ver toros!
Sebastián Castella rechazó torear a un toro protestado por su poca presencia porque el público “de oro” atiborró el pandero de cojines y eso no garantizaba la lidia del astado pero el “joven Murrieta” se dio a la tarea de increpar al francés arguyendo falta de responsabilidad y de profesionalismo…
¿No será que en el fondo deseaba justificar su falta de criterio para ver lo que estaba pasando en el ruedo?
No cabe duda: después de ver las reseñas de las corridas en España, lo que aquí nos dan son:

“Espejitos”!

Nada más!

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